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Cuando una empresa anuncia una ampliación de capital, la reacción suele ser inmediata: ¿esto es bueno o malo? Y no solo para los accionistas, también para la propia empresa.
Sí, ya sé que suena importante. Pero, por sí misma, una ampliación de capital, no es buena o mala 🙄
En este post vamos a analizar con calma si una ampliación de capital es buena o mala para que entiendas qué hay realmente detrás del concepto.
Una ampliación de capital es una operación mediante la cual una empresa aumenta su capital social, ya sea aportando dinero nuevo o incorporando otros activos. En la práctica, significa que entran nuevos recursos en la sociedad o que se refuerza su estructura financiera.
¿Cómo? Pues, por ejemplo, emitiendo nuevas acciones o participaciones, aumentando el valor nominal de las existentes o compensando deudas.
El objetivo es financiar crecimiento, reforzar la solvencia o cumplir con requisitos legales.
Lo importante es entender el por qué se utiliza y cuándo, porque es en ese momento cuando podría determinarse si es "bueno o malo" tanto para la empresa como para sus accionistas.
Para una empresa, una ampliación de capital supone inyectar recursos propios en la sociedad sin recurrir a más deuda. Es decir, entra dinero (u otros activos) que pasan a formar parte del patrimonio de la empresa y refuerzan su estructura financiera.
En términos prácticos, esto puede servir para:
Ojo, porque no tiene porque ser positivo automáticamente. Una ampliación de capital puede indicar que la empresa no puede financiarse con recursos propios ni con deuda, o que necesita corregir una situación financiera delicada.
Por eso, para valorar una ampliación de capital como buena o mala, hay que observar el motivo real de la operación y el momento en el que se realiza.
Pues como te comentaba al principio: depende 🤔
Una ampliación de capital puede ser una buena noticia o una señal de alerta. No es la operación en sí lo que la hace positiva o negativa, sino el contexto en el que se realiza el objetivo que persigue la empresa.
Es buena cuando se utiliza para crecer, invertir, mejorar la solvencia o reforzar la estructura financiera sin aumentar el endeudamiento. En estos casos, la ampliación de capital permite a la empresa ganar estabilidad y margen de maniobra a medio y largo plazo.
En cambio, puede ser mala cuando se hace por necesidad urgente de liquidez, para tapar pérdidas recurrentes o porque la empresa no consigue financiación por otras vías. En estos supuestos, la ampliación puede diluir a los socios y reflejar problemas estructurales que conviene analizar con calma.
Por eso, antes de concluir si una ampliación de capital es buena o mala, es fundamental ir un paso más allá y entender cuándo aporta valor y cuándo puede restarlo.
Una ampliación de capital suele ser positiva para la empresa cuando responde a una estrategia clara y planificada, no a una urgencia. En estos casos, la operación se utiliza como una palanca para crecer o consolidarse, no como un parche.
Por ejemplo, una ampliación de capital es buena cuando sirve para:
En este contexto, la ampliación de capital permite a la empresa ganar estabilidad financiera, mejorar su imagen frente a terceros (bancos, inversores, proveedores) y afrontar el futuro con más músculo.
👉 Aquí es donde la ampliación de capital deja de generar dudas y se convierte en una oportunidad real de crecimiento.
Una ampliación de capital puede ser negativa cuando no responde a un plan de crecimiento, sino a la necesidad de corregir problemas financieros que vienen de lejos. En estos casos, más que una oportunidad, puede ser una señal de alarma.
Suele considerarse mala cuando se hace para:
Además, si la ampliación se realiza en un mal momento o sin explicar bien los motivos, puede generar desconfianza entre socios e inversores.
Y desde el punto de vista de los accionistas, una ampliación mal planteada puede provocar dilución de su participación sin que exista una mejora real del negocio.
Por eso, cuando la ampliación de capital se utiliza como último recurso, conviene analizar con cuidado si el problema es coyuntural o estructural.
Para los accionistas, una ampliación de capital puede tener efectos muy distintos según cómo se plantee. El impacto principal suele ser la dilución, es decir, que el porcentaje de participación de cada socio disminuya si no acude a la ampliación.
Cuando la ampliación se hace con derecho de suscripción preferente, los accionistas actuales tienen la opción de mantener su porcentaje aportando capital adicional. En este caso, el efecto puede ser neutro o incluso positivo si la empresa utiliza bien los fondos obtenidos.
Sin embargo, si la ampliación se realiza sin ese derecho o los socios no pueden asumir la aportación, su peso en la empresa se reduce.
👉 Por eso, para un accionista, la pregunta no es solo si la ampliación de capital es buena o mala, sino si le conviene acudir a ella y en qué condiciones.
Vamos a revisar cuidadosamente qué tipo de ventajas e inconvenientes puede implicar una ampliación de capital, siempre teniendo en cuenta que lo importante es el objetivo de la misma para terminar su naturaleza.
Una ampliación de capital bien planteada puede aportar beneficios claros tanto a la empresa como a sus socios. Estas son las principales ventajas:
💡 Cuando la ampliación responde a una estrategia clara, estas ventajas hacen que la ampliación de capital sea vista como una herramienta de fortalecimiento, no como una señal de debilidad.
Aunque puede ser una buena herramienta financiera, una ampliación de capital también tiene inconvenientes que conviene valorar antes de tomar decisiones, especialmente desde el punto de vista de los socios.
Las principales desventajas son:
Insisto en la idea de que una ampliación de capital no es buena o mala por definición, sino por cómo, cuándo y para qué se realiza.
Uno de los aspectos clave para valorar si una ampliación de capital es buena o mala es si se realiza con o sin derecho de suscripción preferente. Esta diferencia es especialmente relevante para los accionistas.
En términos generales, las ampliaciones con derecho de suscripción suelen generar menos conflicto entre socios, mientras que las realizadas sin él deben estar muy bien justificadas para no generar tensiones internas.
No todas las ampliaciones de capital se hacen de la misma forma. El tipo elegido influye directamente en sus efectos y en si la ampliación de capital es buena o mala para la empresa y sus accionistas.
Los tipos más comunes son:
Cada tipo tiene implicaciones distintas, por lo que elegir bien la fórmula es clave para que la ampliación cumpla su objetivo y no genere efectos no deseados.
Imagina una empresa con un capital social de 100.000 €, repartido entre dos socios al 50 %. La sociedad decide hacer una ampliación de capital de 50.000 € para financiar un nuevo proyecto.
Este ejemplo muestra por qué, más allá del importe, lo importante es cómo se estructura la ampliación y quién participa en ella. Ahí es donde empieza a definirse si la ampliación de capital es buena o mala para cada parte.
Antes de lanzarse a una ampliación de capital, la empresa debería analizar varios aspectos clave para evitar decisiones precipitadas:
💡 Una ampliación bien estudiada suele ser una herramienta útil. Una mal planteada, en cambio, puede generar conflictos internos y no resolver el problema de fondo.
Como has podido comprobar a lo largo del post, una ampliación de capital no es buena o mala, sino una herramienta financiera que puede ser una oportunidad de crecimiento o una señal de alerta.
Los asesores expertos de Openges podrán ayudarte a estudiar tu caso y a gestionar todo el proceso de ampliación de capital sin líos ni sorpresas, para que la operación esté bien planteada 🙌