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Repartir beneficios parece fácil, hasta que llega Hacienda. Muchos socios, como tu, se hacen la misma pregunta cómo tributan los dividendos de una Sociedad Limitada y qué impuestos hay que pagar realmente.
Tranqui porque te voy a explicar todo lo que necesitas saber sobre la tributación de los dividendos de tu sociedad, qué retenciones se aplican y cuándo se declaran.
¡Goooo! 👏
Para entender cómo tributan los dividendos de una Sociedad, hay que tener claro que la tributación se produce a dos niveles distintos. Primero en la propia sociedad, y después, en el socio que recibe el dividendo. Por eso, el reparto de beneficios siempre tiene un impacto fiscal doble.
Antes de repartir dividendos, la sociedad debe tributar por sus beneficios en el Impuesto de Sociedades. Es decir, los dividendos no se reparten sobre el beneficio bruto, sino sobre el beneficio ya gravado por este impuesto.
Una vez pagado el Impuesto de Sociedades y cumplidos los requisitos legales, la empresa puede repartir el beneficio restante entre los socios en forma de dividendos.
Cuando el socio recibe los dividendos, estos tributan en su IRPF como rendimientos del capital mobiliario, dentro de la base del ahorro. ¿Qué significa esto?
Significa que no tributan como salario ni como actividad económica y que se aplican los tipos impositivos propios del ahorro, que suelen ser más bajos que los del trabajo. Además, en el momento del reparto, la sociedad practica una retención, que luego el socio regulariza en su declaración de la renta.
Antes de que los dividendos lleguen al socio, la Sociedad Limitada ya ha tributado por esos beneficios en el Impuesto de Sociedades.
La sociedad calcula su resultado del ejercicio y, si obtiene beneficios, debe pagar el Impuesto de Sociedades al tipo que le corresponda. Solo después de pagar este impuesto puede destinar el beneficio neto al reparto de dividendos, siempre que se cumplan los requisitos legales.
Lo importante es que tengas claro que el reparto de dividendos no es un gasto deducible para la sociedad, no reduce la base imponible del Impuesto de Sociedades y que los dividendos se reparten con cargo al beneficio ya gravado.
Por tanto, desde el punto de vista de la empresa, los dividendos no generan un nuevo impuesto, pero sí parten de un beneficio que ya ha pasado por Hacienda. De ahí que la planificación del reparto sea tan importante para optimizar la fiscalidad global.
Cuando el socio recibe los dividendos, estos deben declararse en su IRPF, dentro de los rendimientos del capital mobiliario. Es decir, no tributan como salario, ni como actividad económica, sino dentro de la base del ahorro.
Esto implica que los dividendos se integran en la base del ahorro, no en la base general y se les aplican los tipos impositivos del ahorro, que suelen ser más bajos que los del trabajo. Además, la sociedad practica una retención en el momento del reparto, que el socio podrá deducirse después en la declaración de la Renta.
En la práctica, el socio declara el importe bruto del dividendo y resta la retención ya practicada. El resultado final dependerá del total de rendimientos del ahorro que tenga ese año.
Por tanto, aunque los dividendos ya hayan tributado en la sociedad, vuelven a tributar en la Renta del socio, pero bajo un régimen distinto y con tipos más favorables. De ahí que se tan importante valorar cuándo conviene repartir dividendos y cuándo puede ser mejor optar por otras fórmulas.
Para saber cuánto tributan los dividendos de una SL, hay que fijarse en los tipos impositivos de la base del ahorro en el IRPF, que es donde se declaran cuando los recibe el socio.
Los dividendos tributan por tramos y de forma progresiva como a continuación:
Esto significa que no todo el dividendo tributa al mismo tipo, sino que se va repartiendo por tramos, igual que ocurre con otros rendimientos del ahorro.
Además, cuando la sociedad reparte los dividendos se aplica una retención del 19%, que el socio adelanta a Hacienda y que luego se regulariza en la declaración de la Renta.
Por tanto, el coste fiscal final dependerá del importe total de dividendos y del resto de rendimientos del ahorro que tenga el socio ese año. Por eso, antes de repartir beneficios, conviene hacer números y ver cuánto se va a quedar Hacienda realmente.
Cuando una Sociedad Limitada reparte dividendos, está obligada a practicar una retención en el momento del pago al socio. Esta retención actúa como un pago a cuenta del IRPF del socio que recibe el dividendo. Esto ya lo sabes.
Como te decía arriba, la retención aplicable a los dividendos es del 19% sobre el importe bruto repartido. Lo que quiere decir que esa retención se ingresa a Hacienda y el socio recibe el dividendo neto de retención. En la declaración de la Renta, el socio declara el dividendo en bruto y se resta la retención ya ingresada.
Es importante que tengas en cuenta que la retención no es el impuesto definitivo. Si el tipo final del IRPF del socio es superior, tendrá que pagar la diferencia. Si es inferior, podrá compensar o recuperar parte de lo retenido.
Desde el punto de vista de la empresa, la retención es una obligación formal, no un coste. No practicarla o hacerlo mal puede dar lugar a sanciones, aunque el dividendo esté bien declarado por el socio.
Existen situaciones concretas en las que no se practica retención sobre los dividendos. Son casos menos habituales, pero conviene conocerlos para no cometer errores.
No se aplica retención a los dividendos cuando:
En estos supuestos, la sociedad que reparte dividendos debe justificar correctamente la no aplicación de la retención, ya que Hacienda suele revisar estas operaciones con especial atención.
Por eso, antes de repartir dividendos sin retención, es fundamental comprobar que se cumplen todos los requisitos legales y dejarlo bien documentado. Un error aquí puede traducirse en regularizaciones y sanciones posteriores.
Repartir dividendos en una Sociedad Limitada no es solo transferir dinero a los socios. Para hacerlo correctamente, es necesario cumplir una serie de requisitos legales y formales, ya que el reparto de beneficios está muy regulado.
Pero, en general, el proceso es el siguiente:
1. Existencia de beneficios distribuibles:
La sociedad solo puede repartir dividendos si ha obtenido beneficios reales y estos son legalmente distribuibles. Antes de repartir, deben cubrirse:
2. Aprobación de la junta de socios:
El reparto de dividendos debe aprobarse mediante acuerdo de la junta general de socios, normalmente al aprobar las cuentas anuales. En ese acuerdo se fija:
3. Reparto proporcional a la participación:
Salvo que los estatutos digan otra cosa, los dividendos se reparten en proporción al capital social que tenga cada socio. No puede hacerse un reparto arbitrario.
4. Pago y retención correspondiente:
En el momento del pago la sociedad practica la retención del 19%, ingresa esa retención Hacienda (como ya sabes) y abona al socio el importe neto del dividendo.
Cumplir este procedimiento es fundamental para que el reparto sea válido y no tenga problemas fiscales o mercantiles.
Para repartir dividendos en una Sociedad Limitada no basta con que haya dinero en la cuenta. La ley exige cumplir una serie de requisitos previos, pensados para proteger a la empresa, a los socios y a los acreedores.
Los principales requisitos son:
Los dividendos de una empresa deben declararse correctamente tanto por la sociedad que los reparte como por el socio que los recibe, ya que cada uno tiene obligaciones fiscales distintas.
La Sociedad Limitada que reparte dividendos debe:
Estas obligaciones son puramente informativas y de ingreso de retenciones, pero son obligatorias, incluso aunque el socio sea el único propietario de la empresa.
El socio que recibe los dividendos debe declararlos en su IRPF, dentro de los rendimientos del capital mobiliario y en la base del ahorro.
En la declaración:
Cumplir bien con estas declaraciones evita discrepancias entre lo que informa la empresa y lo que declara el socio, algo que Hacienda cruza automáticamente. Por eso, declarar dividendos es super importante igual que repartirlos bien.
Repartir dividendos sin cumplir los requisitos legales o fiscales puede acarrear sanciones importantes, tanto para la sociedad como para los socios. No es un trámite menor: Hacienda y el Registro Mercantil suelen prestar especial atención a este tipo de operaciones.
Desde el punto de vista fiscal, los errores más comunes son:
Estas situaciones pueden dar lugar a:
Por eso, antes de hacerlo, es fundamental asegurarse de que el reparto está bien planteado, justificado y documentado.
Sí, los dividendos tributan igual aunque el socio sea autónomo. Este es un punto que suele generar mucha confusión, pero la clave está en separar bien los conceptos.
Cuando un socio autónomo recibe dividendos de una Sociedad Limitada:
Los dividendos tributan exactamente igual que para cualquier otro socio persona física, como rendimientos del capital mobiliario, dentro de la base del ahorro, aplicando los tipos correspondientes por tramos.
Que el socio sea autónomo solo afecta a su cotización por la actividad que desarrolla, o a su retribución como administrador o trabajador, si la tiene.
Pero no cambia la fiscalidad de los dividendos. Por eso, repartir dividendos puede ser una opción interesante desde el punto de vista fiscal, siempre que se haga cumpliendo los requisitos legales y se analice junto con otras formas de retribución.
La respuesta corta es que depende. En una Sociedad Limitada, los dividendos deben repartirse de forma proporcional a la participación de cada socio, salvo que los estatutos sociales establezcan otra cosa.
Por norma general, si todos los socios tienen el mismo tipo de participaciones, el reparto de dividendos debe hacerse a todos y en la misma proporción.
No es válido decidir libremente repartir dividendos solo a un socio y dejar a los demás fuera, porque eso puede considerarse un reparto irregular y dar lugar a impugnaciones y sanciones.
Ahora bien, sí es posible repartir dividendos solo a un socio en algunos casos concretos como:
Si no se cumplen estas condiciones, repartir dividendos solo a un socio puede ser considerado ilegal y obligar a devolverlos, además de generar problemas fiscales.
Como has podido comprobar, saber cómo tributan los dividendos de una SL es esencial para tomar buenas decisiones empresariales. Y cuidado, porque un reparto mal planteado, puede acabar en sanciones, regularizaciones y conflictos 😅
Los asesores expertos de Openges, te ayudarán a planificar y gestionar el reparto de dividendos. Desde el cálculo de impuestos hasta la presentación de modelos y el asesoramiento fiscal previo.